Mi adolescente está viendo porno, ¿Qué hago?

Cuando descubrimos que las personas adolescentes de nuestras vidas están consumiendo pornografía podemos sentirnos muy mal, enfadarnos tremendamente y poner el grito en el cielo. Podemos acercarnos a ellas desde el miedo o la rabia y eso no nos va a ayudar si lo que pretendemos es tratar el tema y asegurarnos de que entienden la diferencia entre ese contenido de ficción y las relaciones sexuales reales. 

Es importante entender, para empezar, que las personas adolescentes se acercan al contenido sexual adulto que encuentran fácilmente en internet por varios motivos. A veces las lleva a él la casualidad, a veces la curiosidad propia de la etapa adolescente, a veces las ganas de aprender (obviamente para ese objetivo no saben que ese contenido no es el mejor), a veces la presión social porque sus amistades están teniendo acceso a ese contenido, a veces el impulso de cubrir las necesidades sexuales de la etapa… 

Independientemente del motivo que las lleve a ese contenido, tu misión es asegurarte de que reciben la información que necesitan recibir en el momento en el que lo descubres. Aquí te dejo unas pautas que te servirán para tratar el tema de la mejor manera posible. 

  1. Cuando lo descubras, respira profundamente y recuerda los diversos motivos por los cuales pueden haberse acercado a ese contenido. No es responsabilidad suya, recuerda que están en desarrollo y todavía no pueden entender algunas cosas, es responsabilidad de toda la sociedad que puedan acceder con tanta facilidad a ese contenido. Pero ese es otro tema que no trataremos hoy.

     

  2. No dramatices y prepárate para la acción. No te va a servir de nada ponerte mal, culpabilizarlas o culpabilizarte. Aceptemos que es algo que está a la orden del día y aceptemos que ha pasado. No lo normalizamos, no es algo que debiera pasar ni algo que nos guste, pero, repito, centrarnos en eso no nos va a ayudar a tratar el tema.

  3. No les eches la bronca ni les des un discurso autoritario. Recuerda que escalan emocionalmente muy rápido y que si lo que quieres es que te cuenten y que te escuchen, que podáis mantener un diálogo abierto, no te conviene que se estresen. Ya les va a dar muchísima vergüenza que lo hayas descubierto. Ante todo, transmite calma y trata el tema con tranquilidad y naturalidad. De nuevo recuerdo que esto no hace que naturalicemos el tema, naturalizamos la curiosidad que tienen y le quitamos la parte que nos va a impedir llegar a ellas y tratar el tema para acompañarlo.

  4. No preguntes demasiado y sé directa y concreta con el mensaje que les das. Asegúrate de que estás lo más relajada posible antes de hacerlo y ten presente que son adolescentes y aún no pueden controlar ciertos impulsos ni entienden bien el significado de algunas cosas. Están aprendiendo y te necesitan para discernir lo que es adecuado de lo que no y dónde están los límites.

  5. En el momento de comunicar que sabes que han consumido este contenido utiliza esta forma de hacerlo o alguna otra similar: “He observado que has visto contenido sexual adulto. Seguro que tienes tus motivos para haberlo visto y no voy a entrar en ellos, pero como es un contenido específico para personas mayores de edad, quiero contarte algunas cosas sobre él. No te preocupes, no te robaré mucho tiempo”.

  6. Explica las diferencias entre realidad y ficción. Lo que ven en esas páginas que visitan es ficción, está manipulado. Cuéntales que en las relaciones sexuales reales es normal fallar, tener ganas o no tenerlas, que no a todas las personas les gustan las mismas cosas y hay que hablar con ellas sobre qué hacer, cuándo y cómo. Diles que es normal probar cosas nuevas y que estas gusten o no, que las relaciones sexuales reales duran menos tiempo, que los cuerpos son diferentes y no deben enfocarse en los detalles concretos que aparecen en los vídeos de ficción…

  7. Explica las prácticas inapropiadas. Cuéntales que obligar a la otra persona a hacer algo sin su consentimiento no es adecuado y es delito, que no se deben tener relaciones sin preservativos, que no se debe buscar solo el coito y que es más útil estimular todo el cuerpo, que en las relaciones reales el racismo y el machismo no tienen lugar, que las agresiones no están permitidas, que no se deben grabar los encuentros sexuales, que no se deben introducir objetos no diseñados para ello…

  8. Plantea un espacio de dudas. Pregúntales si les apetece hablar sobre lo que han visto para resolver algunas dudas que tengan por si no han entendido algo. Diles también que si las tienen no hace falta que te las cuenten a ti, que hay profesionales con las que pueden hablar y que son personas que van a mantener la confidencialidad que no te van a contar nada a ti (educadoras sexuales, sexólogas, etc.).

  9. Plantea las alternativas. Explícales que existen otras formas de contenido sexual de ficción ético, que existen los relatos de fantasía para entrenar la imaginación, que hay otras formas de conseguir placer sexual sin necesidad de ver esos vídeos…

  10. Si hace falta porque las circunstancias lo requieren, estableced condiciones y límites para el consumo de ese contenido. Os recuerdo que si lo quieren ver lo van a conseguir ver igualmente, hagáis lo que hagáis, las personas adolescentes son muy creativas y tienen sus métodos, pero es importante que, al menos, podáis establecer ciertos límites si es necesario (tiempo de consumo de ese contenido, características del contenido que se consume, visita a una profesional con la que tratar sobre el tema periódicamente, etc.). 

Espero que os haya servido y que si se da el caso no os asustéis demasiado. El contenido sexual inapropiado está a la orden del día, no nos gusta ni lo defenderemos nunca, pero hasta que la política no se involucre y obligue a estas empresas ha proteger a las personas menores de edad con mayor eficacia, será de fácil acceso, por lo cual muchas personas adolescentes podrán llegar a él. 

Keep calm y acompañemos el momento dejándoles claro que no son personas raras por haber llegado a ese contenido, pero que es un contenido de ficción para personas adultas y que necesitan, por lo tanto, tener cierta información y supervisión al respecto. Si es para personas adultas, es por algo. 

En mi Instagram te doy cada día pautas prácticas para acompañar la etapa y lo que va pasando en ella. 

En mi primer libro “El día que mi hija me llamó zorra”, (Almuzara, 2022)  y que ya va por su quinta edición, te cuento todos los secretos de la etapa y la mejor manera de situarte y acompañarla.

Y en mi segundo libro «Te necesita aunque no lo parezca» encontrarás las claves para acompañar el desarrollo de la autoestima en la adolescencia, con pautas claras y ejemplos concretos.

 

Sara Desirée Ruiz

Educadora social especializada en adolescencia

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